
Yo diría que es una taberna andaluza pero no al uso; sus platos no tienen mucho de andaluces; sólo algunos. Quiero decir que en su carta sí aparece el clásico jamón ibérico y las gambas de Huelva pero todo lo que pedimos era una mezcla/fusión de sabores, a veces demasiado rebuscados. Producto de la tierra y del mar andaluz con su manera particular de cocinarlos. Tienen 2 menús degustación, uno por 38€ y otro por 55€ pero nosotros comimos a la carta y todo para compartir en plan raciones, excepto un plato que fue de no compartir. He de comentar que la cena fue de más a menos. Nada más sentarte te traen el pan y un aceite muy bueno para mojar (uf😥poco light!). A continuación pedimos: sardinas ahumadas con mazamorra cordobesa que estaban ¡¡ESTRATOSFÉRICAS!!, ¡¡qué delicia!! y a mí no me gustan las sardinas, pues estas me maravillaron; ensaladilla con camarones, no es de las mejores que he comido y la pena es que los camarones (que es un toque fabuloso) no se aprecian al gusto; ensalada de prolongo (tipo salchichón) con higos, un plato un tanto rebuscado pero que nos gustó mucho con una salsa muy estridente de lima y cítricos; melocotón «aliñao» con anchoas nos gustó menos que la otra ensalada, también llevaba una especie de pipirrana como salsa fuertecilla; salteado de verduritas ajerezado con langostinos que pidió una de las comensales para ella, también muy rico; judías verdes con sobrasada que no me gustaron especialmente porque tenían un cierto sabor amargo; salpicón de vaca a la antigua ¡¡RIQUÍSIMO!!, es una especie de escabeche muy logrado; y el plato estrella fue la corvina salvaje con salsa de almendras que estaba espectacular. Los postres muy mediocres: plátano al curry con helado de chocolate una mezcla la del curry con el plátano que no creo que se integre muy bien; y una pastela de limón que estaba sin más. La carta de vinos sólo tiene referencias de vinos andaluces (manzanillas, jerez, sauvignon etc). Público muy ecléctico desde Joaquín Sabina, a la presentadora del Telediario de A3, niños, personas mayores, nosotros, y jóvenes. El local es bastante ruidoso y le sobra una música de fondo que se escucha entre el bullicio. La mesa bien vestida con vajillas y cristalerías muy nuevas (el plato precioso) y servilleta imitando a paño antiguo que me gustan. El servicio eficaz y rápido. El restaurante se encuentra ubicado en la casa-palacio del Marqués de la Vera del año 1691 a la cual le han realizado una restauración espectacular y que merece la pena ver por dentro y también su fachada. En el interior del local se conservan unas columnas antiguas de la época que ves a través de un cristal que da a un patio del palacio (por la noche no se ve) y también el techo de vigas vistas. Esto le confiere al local un toque muy elegante. No dispone de aparcacoches pero el parking está en la acera de enfrente. Relatores, 20.
Valoración
7/10 €€/€€€€