Llegamos a comer a este sitio «clandestino», prácticamente imperceptible desde la calle. Fíjate bien porque solo pone GOTA en un botón de un telefonillo creo recordar….

Es un sitio súper super chulo, totalmente neoyorquino, londinense… muy ecléctico, con una reforma con los suelos a base de piedra volcánica gracias a la mano transformadora de Lorenzo y Luis Gil que conforman Plantea Estudio. Podemos considerarlo un wine bar/vinoteca pero el tipo de comida es más bien tipo bristrot. El local tiene una barra de forma redondeada de castaño y luego unas mesitas bajas de aluminio sobre las que están colocados los platos y una cubertería antigua del rastro preciosa, y unos taburetes de abedul, todo muy minimal, pero muy muy acogedor. Cerca de la barra hay unas mesas altas junto a un gran ventanal que le aporta muchísima luz. Si continuamos hacia el fondo del local, detrás de una cortina y por un angosto pasillo se llega a una sala totalmente oscura, como una cueva por sus techos y paredes de ladrillo enrojecido, sin luz natural donde hay mesas normales; me gusta infinitamente más estar en la parte de la entrada. Los propietarios son los mismos de «Acid Bakehouse» y de «Acid Café», de hecho antes «Gota» estaba en otra calle y ahora se ha trasladado aquí.

El concepto es venir aquí a tomar un vino, o dos, o tres, de su carta donde hay muchos vinos naturales (19 referencias entre tintos, blancos, oranges, espumosos, etc), y combinarlo con sus tapas. Tiene una carta muy escueta (12 platos y 3 postres) pero que funciona francamente bien y todo está muy logrado.

Os cuento lo que comimos:  Pedimos el Pan con mantequilla (3,50€) porque la pinta era tremenda y efectivamente confirmo: «Está tremendo!!!»; Rugbrod, mantequilla & anchoas (8€) que es una tosta de pan de cereales danés, la capa de mantequilla deliciosa y la anchoa ¡buenísimo!; Terrine de Campagne (8€) viene acompañada de una tostada gordita de brioche y ambas cosas están súper logradas, el paté es delicioso, completa el conjunto un poquito de mostaza y unas cebolletas encurtidas ¡mmmmmm!; Cogollo & salsa César (12€) es bastante más que lo que define la carta, un cogollo abierto a la mitad y relleno de guanciale, migas de pan con mantequilla, salsa césar, viene sobre una cama de velouté de cebolla y parmesano por encima, el cogollo va a la plancha ¡me encantó una cosa tan tonta y sencilla! y lo he plagiado en casa, excepto la velouté que es para nota ¡es redondo!; Steak tartar de vaca vieja, alcaparras y colatura di alici (25€) ¡sideral! de los mejores que he comido y os aseguro que he comido cientos; la carne es de buenísima calidad y sabor, se nota que es vaca vieja de verdad, y tiene un toque cítrico delicioso, yo creo que lleva lima, y la colatura di alici (elixir de anchoa) también debe aportarle algo porque está de 10. De postre pedimos el Ganaché de chocolate puchero, AOVE y sal (9€) ¡GALÁCTICO! especie de mousse con un chocolate fabuloso, me gustó mucho el postre también. Hoy comimos con 2 copas de tinto de sus vinos naturales este concretamente «uva de vida latitud 40» ecológico de la tierra de Castilla, tempranillo y graciano; la copa a (5,50€). La comida nos salió a 41€ por barba siendo dos. Es un sitio muy recomendable para una comida rápida e informal o un aperitivo; también para cenar más formalmente en la sala de dentro. Repetiré. El parking más cercano es el del mercado de San Antón. Prim, 5.

Valoración

8/10            €€/€€€€

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