Vinimos a comer al hermano pequeño de «Hevia» también en el barrio de Salamanca. Es otro concepto, pero los dueños son los hermanos Ismael y Fernando Martín Hevia al igual que el de toda la vida que se inauguró ya hace 58 años. Este es un «bar» de los que están proliferando últimamente mucho en Madrid, pero bar de lujo (por eso lo pongo entre comillas); bar porque la carta ofrece ciertas cosas de bar de siempre (ensaladilla, croquetas, bravas…), pero de lujo porque hay magníficos platos elaborados con el mejor producto. ¡Por cierto! aunque no aparece se pueden pedir medias raciones. El local es muy bonito y agradable sin grandes decoraciones pero lo logran con bonitas sillas y lámparas y mesa magníficamente vestidas con mantel y servilleta de tela, al igual que los platos y vasos, ¡todo cuenta!. Es muy espacioso hacia el fondo, aunque las mesas no están demasiado separadas unas de otras y puedes escuchar perfectamente la conversación de la mesa de al lado, aunque sea en francés (tenía a mi lado a una aristócrata francesa jajajaj). Las mesas de la entrada son mucho más agradables porque están pegadas a un gran ventanal. En la zona del ventanal también hay alguna mesa alta. En el centro se ubica una muy importante barra (para algo es un bar) con taburetes y finalmente las mesas bajas tradicionales. El servicio funcionó muy bien, con el jefe de sala a la cabeza muy profesional. Nos traen de aperitivo tapenade, aceitunas y patatas fritas, ¡abundante aperitivo! con pan que me gusta más otro tipo de pan más gordito con más miga (estos que cortan como para tostada no me convencen). Y para comer compartimos: Alcachofa confitada (3,75€) que la presentan con polvo de jamón por encima y debajo lleva queso, un poco rara pero estaba buena; se puede pedir por unidad; ¡era inmensa! 1/2 morcilla de arroz con pimientos asados (5,70€) que era de las morcillas ricas y los pimientos también; 1/2 de callos (9,60€) para mi gusto les faltaba potencia, les faltaba picar un poquito, por lo demás gelatinosos y pringosetes. De platos principales: Bacalao en tempura (21€) acompañado de una caponata que es una especie de pisto que estaba deliciosa, la tempura bien lograda y el bacalao un punto sosete; Pescado del día que en este caso era Lubina bilbaina (26€) que viene sobre una cama de patatas asadas, la pinta era de bastante seco porque el lomo era muy fino pero estaba buenísimo. No pedimos postre. Comida acompañada con una copa de blanco Mtnez Lacue (3,50€). En resumen: es el clásico sitio en el que aciertas seguro porque el producto es bueno y porque puedes elegir entre gastar más o menos dependiendo si quieres tapeo o plato formal. El parking más cercano está justo enfrente en el Hospital del Rosario. Castelló, 83.

DESAYUNOS: Tienen una carta de desayunos bastante extensa que me gustó mucho con churros y porras, zumo. Hemos estado varias veces desayunando porque está enfrente de un Hospital que frecuentamos.

Valoración

7.5/10          €€/€€€€

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