Atravesar la puerta es adentrarse en un local como si fuera de las Vegas o Hollywood; la decoración es clara, limpia y espectacular. El despliegue de Watios hace que parezca de día, que algunos no necesiten las «lupas» para leer la carta y que puedas ver las caras de todo el mundo, contrariamente a todos los locales de moda ahora que están en penumbra. Tiene cientos de mini bombillas iluminando las paredes, y espejos por varios sitios que le dan un toque muy bonito. Cuenta con una enorme barra central muy potenciada. El local es muy grande y correcta separación entre mesas pero he de comentar que en las mesas de la entrada hace frío porque cuando abren la puerta se produce corriente; punto éste que deberían modificar. Cuenta con gran cantidad de camareros y está bien servido. En cuanto a espectacularidad de local se podría comparar con «Tatel» pero me gusta más éste. Dispone de aparcacoches (imprescindible para mí) y de guardarropa. Suena una música de fondo que, para mí, no hace más que empeorar el ya de por sí ruido del local (no es de los peores aún así). En cuanto a la mesa, está montada con mantelitos individuales de hilo, vajillas blancas sencillas y -eso sí- servilleta también de tela, aunque no tiene plato del pan. Ahhh me gustó mucho la carta en sí, físicamente, es muy bonita con unos dibujitos y papel bonito. Muy extensa aunque un poco enrevesada ya que la comida está dividida en apartados y también liosa porque hay platos que son individuales (tapas, que no se pueden compartir) y otros que son plato-plato que sí puedes compartir; también tiene un apartado «BIBO family» práctico para ir a comer en familia grande. Bien, pues vayamos a lo que hemos venido: la comida. Me ha gustado muchísimo, siempre unos platos más que otros. Pedimos variados entrantes a compartir y un principal cada uno. Pues bien hay sabores que te sorprenden y te hacen pensar ¿Esto qué lleva? ¿Esta salsa con qué estará hecha?, es el caso de la berenjena asada que me encantó con especias moriscas, creo…  Estaba buenísimo el brioche de rabo de toro con una salsa riquísima, si eres amante de los ceviches pide el de corvina (muy bien elaborado), ahhhhh y no me quiero olvidar de las croquetas (de tinta y de jamón) son espectaculares y diferentes, «¿cómo es el rebozado?», el tataki de presa, original con florecitas y hierbitas por encima y envolviendo un espárrago. Estos entrantes estaban muy buenos, pero me gustó menos el gazpacho de cerezas (lo hago yo más rico) y la ensaladilla rusa, no merecen la pena, pedid mejor otra cosa. En cuanto a los platos principales, muy bueno el «Rock and rock» (rollitos de cordero) con un toque morisco que también te sorprende, el ceviche, las chuletitas de atún (ración enorme), la «Burger Bull Men», la lubina con costra de sal y la pluma de cerdo ibérico, ésto último sin más, sin ninguna sorpresa. Los postres igualmente muy ricos: tarta de queso, «Nutella para morir» con ese toque saladito de las palomitas que le va tan bien, y una tarta de manzana con un sabor a ¿romero? ¿genjibre? no sabría definirlo pero no me gustó. Me pareció caro, pero quizá hay que tener en cuenta que Dani García tiene 2 estrellas Michelín en Marbella. Las copas son carísima desde 12€ un gin tonic a 16€ un Martini. Mi valoración del precio es sin copas ni vino. Paseo de la Castellana, 52

Valoración

8/10        €€/€€€€         Post en IG

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