Me contactaron para invitarme a una cata en este sitio perteneciente a @bulbiza como tantos otros locales ubicados en esta calle. El nombre viene de un vino gallego, ya que algunos de los socios de @bulbiza son de esa procedencia.  Local pequeño con mesas altas y una barra; sin más en cuanto a decoración… muchas botellas de vino por todos lados como no podría ser de otra manera. Yo no soy ninguna entendida en vino (como ya sabéis lo mío es la comida) aunque cada vez me voy aficionando más, pero les debió gustar mi perfil. Me pareció un plan buenísimo al que me acompañó @alibeoli y me encantó aprender un poquito más sobre vinos. Nunca me ha llamado la atención lo de los aromas y los sabores a madera, ceniza, etc., siempre me ha parecido un poco chorrada, y creo que lo importante de un vino es que te guste o no. Compartíamos mesa con una pareja que él era muy entendido porque es somelier en un restaurante muy de moda de Madrid, lo cual también fue más aprendizaje.

Lucía nos «explicaba» los tipos de vinos, ella es muy buena y ha sido sumiller en algunos restaurantes de madrid.  Probamos 6 vinos de diversos países y el que más nos gustó fue el primero de todos un blanco del Penedés.

La cata se acompañó de unas tapas a las que también estábamos invitadas claro. «La Repolla» Una Tortilla de patata de repollo (12€) riquísima, riquísima, no es tipo Betanzos, pero casi, huevo crudito y súper jugosa, es con repollo aunque no se aprecia casi; el tamaño es perfecto para dos personas. También nos pusieron ración de Croquetas de calamares en su tinta (10€/4 un.) que estaban ricas; Gildas Caiño (4€/un.) regularcejas, muy básicas, no son de las super ricas y soy gilda lover y he probado muchas; Burger Caiño (18€) de esta nos pedimos luego otra para nosotras solas porque casi no la probamos al tener que compartir entre 4; es una burger que se ha hecho muy viral en Redes, carne 80% solomillo, 20% grasa de chuleta madurada de «Julián de Tolosa» (local próximo) + queso arzúa + mayonesa de piparra y pepinillo + pan brioche ¡MUY RICA! el pan no es formato burger, es más bien un tipo sandwich; para terminar pedimos un Tomate en ensalada de Almería «acicalao» (10€) que no valía nada de nada, yo no lo ofrecería en carta. No pedimos postre ni tampoco estaba incluido en la cata.

Las catas cuestan 30€ y creo que están muy bien organizadas y con muy buenos vinos a probar. Es un plan muy divertido también para regalar. Y si no quieres hacer cata y eres amante de los buenos caldos también tienes aquí un gran sitio para beber tus referencias favoritas acompañado de un buen picoteo. Cuando terminamos la experiencia fuimos al local de al lado que es un espacio clandestino para hacer eventos, cuenta con una mesa larga como para 20 personas y puedes organizar reuniones de empresa, cumpleaños, etc. Toda la organización te la facilitan ellos.  Ibiza, 35.

Valoración

Comida 7.5 /10

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