Comenzaré diciendo que me encanta el nombre del restaurante, original y le va que «ni pintado» ya que la carta incluye gran cantidad de platos crudos y de carne. Carta de la que me hubiera pedido todo, todo, excepto las navajas, pero porque no me gustan, o sea carta de las apetecibles de cabo a rabo. El servicio es eficaz y atento. El local es bonito y con sensación de amplitud al estar las mesas pegadas a las paredes y ventanas, dejando un pasillo libre central. Cuenta también con una barra apetecible. En una zona mas elevada tiene una mesa redonda que, sin llegar a ser un reservado, está bastante apartada del resto de mesas para una mayor privacidad. En la planta de abajo cuenta con un pub con DJ. Local tranquilo aunque es verdad q no estaba muy lleno. Suena una música de fondo agradable de escuchar y eso que, si seguís mi guía, vereis que no soy amiga de músicas ambiente. Van a abrir un nuevo local especializado en carnes, ahi ya será canibal puro, je je. Entrando en el tema mesa, destacar que todo estaba buenísimo; pedimos de entrantes unas alcachofas a la brasa que era una ración enorme, dumplings de carabinero y panceta, exquisitos con una salsa de marisco riquísima (hago yo una crema en Navidad muy parecida) y huevos a baja temperatura con patatas y foie, generosisima porción de foie, los huevos sin más (lo que menos me ha gustado). Como platos principales: entrecot de carne rubia gallega en su justo punto «raw» y exquisita con un acompañamiento en cazuelita aparte de patatas y cherry asados con ese toque de la ramita de romero que le da un gusto especial; también como principal pedimos un steak tartar que también estaba muy bueno pero no tiene gran originalidad y un carpaccio de pez mantequilla delicioso. El postre, bomba de dulce de leche con helado, muy buena la bomba y saliendo de la clásica de chocolate. En el postre a mí me sobra el polvo de pistacho. El dueño es uruguayo con raices gallegas, nacionalidades ambas que quedan fielmente reflejadas en la carta con fusión de ambos sitios y más: el ceviche con el marisco, la vaca rubia con el arroz chaufa peruano, etc. Según te sientas te traen un trozo de mantequilla salada casera que está muy rica con el pan de «Pastelería Mallorca» y unas aceitunas también muy buenas. Ahhhh y tiene horario continuado aunque desde las 4pm con carta mas reducida. Detalle de buen gusto la servilleta bordada en plata con el nombre del restaurante. Puede que lo incluya entre mis favoritos. Almirante, 12.

Valoración

7,5/10

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