Venimos a cenar a este sitio que, como su nombre indica es un Club privado. Desde hace unos meses ya no es tan privado porque abre al público para cenas entre semana y fines de semana. La cocina la ha cogido Nino Redruello, de la familia de «La Ancha» junto con el «grupo azotea» para darle un impulso y atraer al público de la calle aunque las comidas siguen siendo para los socios, sus reuniones de negocios y sus comidas familiares. Para ir a cenar los hombres deben llevar americana.

Un poco de historia: El Sr. Juan Garrigues Walker estuvo en UK y EEUU en varios Clubes privado y le gustó tanto la idea que decidió que sería perfecto un Club así en Madrid y… dicho y hecho; en 1972 lo fundó como Asociación Civil sin ánimo de lucro convirtiéndose en uno de los clubes más acreditados y de mejores instalaciones de España con una gran implantación de marca en el mundo empresarial y de negocios. Cuenta con piscina, SPA y gimnasio, lógicamente solo para socios.

El espacio es impresionante. Se accede desde lo que es el portal de una casa en un ascensor que solo para en la planta baja, te subes, y directamente a la planta 15. Cuenta con 2000 metros cuadrados construídos, 8 salones para eventos privados con capacidad para 200 personas, el restaurante, más la terraza 360º que rodea todo el perímetro del restaurante y el Sky bar, azotea de verano para copas. ¡tienes que venir aunque sea a tomar una copa! para disfrutar y quedarte extasiad@ con esas vistas MAGNÍFICAS. La azotea no tiene ascensor, hay que subir por fuera por una escalera tipo de incendios que da un poco de inestabilidad (lo digo para los que puedan sufrir de vértigo). El mobiliario de arriba con las sombrillas es muy chulo.

El Club ha sufrido una reforma completa con un coste elevadísimo, pero todos los materiales hacen que conserve su esencia antigua, sus suelos de damero de mármol, las paredes de madera, el mobiliario, la chimenea etc. ¡Está precioa la decoración interior también!. La mesa lujosamente vestida con mantel y servilleta de tela por supuesto. Hay infinidad de tipos de mesas, en barra, redondas, alargadas, altas, bajas, … El servicio de la mano del gran Tomás fue perfecto, además nos enseño al detalle todo el recinto, abajo y arriba y nos invitó a los postres ¡gran detalle!.

Os cuento la cena: trajeron unas aceitunas de aperitivo con el pan. De entrantes cada uno pidió el que le apeteció: un Caldito (5€) delicioso que se agradecía en una noche fresca aunque sea mayo; Gilda lagarto (12€) me parece un poco subida de precio porque no es para echar cohetes, bastante normalita; Colitas de cigala rebozadas (25€) ¡un espectáculo! gran gramaje y delicioso rebozado; pedimos los sonsos con huevo frito que es uno de sus platos estrella pero se les habían acabado🤦🏽‍♀️y nos trajeron en su lugar los Salmonetes fritos (21€) que en realidad es un único salmonete, grandecito pero uno, estaba fresco y muy rico pero yo no hubiera pedido esto aquí. Platos principales: Chipirón en su tinta (30€), está ¡nivel Dios! el mejor plato de todos, viene un poco de chipirón entero y un poco de las patitas, todo ello acompañado de un arroz blanco también muy sabroso; Rape a la parrilla (36€) con emulsión de caviar y verduritas, me pareció ligeramente seco, aunque la emulsión lo alegra bastante, tiene un precio elevado; Pollito picantón en pepitoria (26€), es una versión suya del pollo en pepitoria porque no ves ni el huevo duro ni las almendras de la manera tradicional por ningún lado, éste viene con una salsa como holandesa, además de su juguito oscuro propio del asado; ¡estaba delicioso!; Arroz con pitu de Caleya (21€) con su pimiento rojo, este sí a la manera tradicional y estaba ¡Sideral! ¡Magnífico!. Para acompañar todos los platos principales traen al centro unas hojas de lechugas con aliño rico y unas patatas asadas con una salsa que estaba de rechupete ¡holandesa!. De postre potencian mucho los helados pero yo no soy de helados. Nos invitaron y trajeron un helado de pistacho (9€) que no probé, Tarta de queso (9€) y Tarta de chocolate (9€) con chocolate caliente por encima; de los postre el mejor es la tarta de queso que les sale muy rica, es la de fismuler. Al terminar de cenar salimos a la terraza a tomarnos los cafés y 2 copas (14€).  En cuanto a vino pedimos 1 botella de Basa (21€) + 2 copas de Menade (10€) + 1 copa de Neno (7€). Si quito el vino y las 2 copas para el ticket (como hago siempre) pagamos 53,25€ por barba y esto sin pagar los postres.

En Resumen: es un sitio que hay que conocer para saber lo que es algo diferente, un club privado elegante y discreto. Hay que subir a la azotea, además de salir a la terraza del restaurante. Los precios son elevado y yo me atrevería a decir que me ha gustado más «the omar» . El parking más cercano está justo en la acera de enfrente. Marqués de la ensenada, 14.

Valoración

8.5/10    €€€/€€€€

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