
Luis Roldán eral alma mater de esta taberna hasta su jubilación en 2017 pero que han continuado su hermano y un cuñado de éste. Abrieron, él y un socio, en 1995 con una mano delante y otra detrás y, gracias al apoyo de periodistas, comerciales y amigos lograron salir adelante. Se convirtieron en los primeros en traer vino americano, no solo chileno o argentino, también de California, y poco a poco se fueron distinguiendo. Siempre apostaron por tener una buena oferta de vinos. En cuanto al menú lo más clásico ha sido tener cocido los miércoles, y así siguen, pero el resto de la semana siempre apuestan por la variedad y por rescatar recetas tradicionales poco conocidas como el atascaburras, la alboronía o el zarangollo. Un original recorrido por todas las zonas de España, incluso algunas del extranjero. Esto en el restaurante donde elaboran cada mes el menú completo para todos lo días y se lo envían al Club de Amigos con el que cuenta la taberna. En barra tienen cantidad de raciones y su especialidad son las croquetas y la tortilla, ambas buenísimas. La decoración del local hace pensar que sea más antigua de los que realmente es. Al principio se sostenía gracias a diversas cajas de madera de los vinos puestas en la pared a modo de decoración. Poco a poco, los clientes fueron trayendo fotos, cuadros, objetos que traían de sus viajes. También hay alguna cosa de la casa de la madre de Luis. ¡Hasta hay cuadros de ‘petit point’ de los clientes! y hasta una foto de Almodovar en sus inicios que ni siquiera él tiene. Creo que este es un muy buen sitio para un gran aperitivo, además también venden para llevar infinidad de conservas, vinos, etc. Hernani, 48
Valoración
7.5/10 €/€€€€