Este invierno 2024 han abierto en Madrid dos asadores muy top en muy poco tiempo. Este y Gonzaba. Vengo a este primero porque me lo han recomendado más que el otro. Veamos….

El local es precioso, muy grande. Al entrar pasas por delante de las cocinas que son magníficas, tan nuevas, impolutas, ¡preciosas! siempre me gusta verlas. Hay una media planta con mesas en una zona más elevada respecto al resto del local; te aconsejo pedir la mesa ahí arriba porque las mesas de abajo están demasiado cerca del lavadero de platos y de las cocinas y la mesa larga comunal también. Puedes elegir alguna mesa redonda; local muy poco ruidoso, tranquilo y agradable. La mesa bien vestida con platito de pan, mantel y servilleta de tela bordada con el nombre (obvio en un sitio tan lujoso), también los platos están marcados, ¡detalles detallosos!. A la entrada hay una cámara donde se encuentran las piezas de carne madurando.

El dueño de este restaurante es David Lecanda propietario asimismo de «el pimiento verde» que, recuerdo hace muuuuuuchos años que empezaron su andadura, yo iba bastante al que estaba en Ppe. Vergara ya desaparecido. En aquel local empezaron ellos, los 1os de Madrid, a presentar las alcachofas en flor y tras ellos llegaron todas las copias. Pues, tras la apertura de muchos más locales de pimiento verde, ahora emprende ese mega proyecto en formato asador, donde también las alcachofas son protagonistas junto con la chuleta y los pescados y mariscos. Su excelencia está en el producto, pescado de bajura que les llega directamente desde Pasajes, el puerto por excelencia de San Sebastián, o a las carnes de razas gallegas autóctonas que les proveen desde Discarlux. Cortes que los puedes disfrutar en formato chuletón o solomillo a la brasa, pero también a través de un steak tartar de nivel. Cuentan con una gran bodega, unas peceras con los bogavantes, nécoras, etc… y un cortador de jamón durante toda la cena. La carta, con medias raciones en algunos platos, muy extensa con platos todos muy apetecibles y precios elevados, normal para la categoría y la zona.

El servicio resultó un poco lento al principio que es cuando llegas con sed y hambre, no traían el pan, no tomaban nota de las bebidas, nos tuvieron un rato abandonados y sin hacernos ni caso. Luego tampoco  mejoró y los tiempos entre plato y plato en la cocina se alargaron demasiado.

Nos sentamos a la mesa y traen el pan recién horneado, de una curiosa forma, encima de una jarra que realmente no se utiliza porque no sirven de ahí el agua: ¡un poco raro! pero es una tradición «La jarra es un guiño a la cofradía de Sant Roque, a la que David pertenece, ya que este utensilio es uno de los protagonistas la cena que celebran anualmente los cofrades el último domingo de agosto. Le da un toque rústico y rural, y además tiene mucho valor simbólico a nivel personal». Junto con el pan traen el aceite que tuvo gracia porque reconocimos la botella, nos resultaba muy familiar y resultó que es el aceite que yo compro en casa (para mí el mejor) «Palacio de los Olivos» que se lo embotellan a ellos con su nombre ¡soberbio!.

La cena un martes por la noche con el local casi lleno consistió en esto: de Aperitivo traen una sopa de cebolla a su manera (no es la clásica francesa con el queso…), que te la puedes beber directamente del pequeño cuenco donde la presentan, ¡buenísima y diferente!; Ensaladilla rusa (20€) es de tartar atún de almadraba y piparras con una mayonesa cítrica ¡buenísimo el conjunto!; después viene la Alcachofa (6€/un.) con toda su ceremonia, no podía dejar de ser la protagonista también aquí; la presentan encerrada en una parrilla que viene de la brasa directamente, emplatada con un fondo de jugo de ibéricos y con lascas de jamón ibérico por encima ¡sideral! ¡magnífica! ¿super sabrosa! tiene un tamaño enorme; Pimientos rellenos de bacalao y gambas (11€/media ración); la media ración son 2 y vienen coronados por una bullabesa negra de su tinta, estaban muy ricos, en la carta aparecen como «piquillos capirote» un nombre muy original y muy de Procesiones. Como platos principales pedimos el Besugo salvaje (132€) que está a 110€/kilo y pesaba 1.200; está hecho al horno y estaba fabuloso de punto y calidad, ¡gran producto!; no pedimos la chuleta que es de vaca rubia gallega de «Discarlux» con 30 días de maduración y a 110€/kilo; para terminar un Steak tartar (30€) montado con toda la ceremonia también en mesa, la mezcla de todos los ingredientes, aceite, huevo, etc., y la prueba correspondiente; lo emplatan muy bonito, poniendo la carne en grupitos; a pesar de la prueba me resultó flojillo, creo que es una carne poco potente, con poca maduración; con el steak traen unas tostadas; pedimos una guarnición de lechuga (10€) que estaba francamente rica y refrescante aunque ya no pudimos terminarla. No pedimos postre pero los postres tienen un rango de precios entre 12 y 20 euros la tarta de queso con fresas. Al no pedir postre nos trajeron unas Gourmandise cortesía de la casa.

Es inminente su apertura también en «Gran Café La Finca». Salimos a 79€ por barba y sólo pedimos una copa de godello «Quinta do sil» (5,50€). El parking más cercano está en Lagasca, 27 pero, entre semana, aparcamos en la puerta. Lagasca, 46

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