Aperitivo con amigos en este sitio que no me había gustado nada la vez que estuve. En esta segunda oportunidad le subo un punto porque las cosas que probamos estaban más logradas que la última vez. La terraza es ideal, me encantan esas sillas de colores. El servicio bastante regular teniendo que repetir varias veces las cosas hasta lograrlo. Este fue nuestro aperitivo: Boquerones en vinagre con piparras  que estaban frescos y ricos; ensaladilla rusa (9€) un poco flojilla, de esas ensaladillas que son un engrudo de patatas demasiado cocidas; Picadillo de aguacate y ahumados (10,50€) que realmente es un guacamole y estaba rico y refrescante; Pincho de tortilla de patata (3,75€) un poco descolorida por fuera, poco cocinada aunque en conjunto correcta; y unos Tiras de escalopines de pollo campero (11,75€) que son unos vulgares fingers de pollo, no tienen ningún secreto, estaban ricos y los traen acompañados de dos salsas. Es un sitio perfecto para eso: aperitivear, para comida con niños que corretean por la plaza; comidas de batalla, aunque -por otro lado- es lo mejor de esa plaza. Los precios son ajustados y toda la comida es sólo correcta. La terracita muy agradable incluso en una mañana de calor asfixiante que hacía. Hasta las 3 se está bien porque luego empieza a pegar el sol y, aunque tiene sombrillas, ya sabéis lo que es Madrid. Trafalgar, 22 (aunque realmente está en la Pza. Olavide).

Valoración

6/10  €/€€€€

¿Dónde está?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *