Cenamos en este sitio que está ubicado en el local de lo que fue «Barra M». La cocina, en el corazón de chueca, es una fusión galicia-asia-méxico-perú, aunque -como podréis leer en mi post- creo que no convence ninguna de estas fusiones. El local es muy pequeño en forma de tubo, con una mesa larga, 5 mesas altas y otras bajas; no cabrán más de 30 personas. A la entrada tiene una barra que es sólo para servir las bebidas, no para sentarse. Oscuro porque sólo tiene el escaparate de la entrada como foco de luz natural. Y es bastante ruidoso.

Estuvimos en una mesa alta con taburetes cómodos. La mesa informal de marmol sin mantel pero servilleta de tela ¡un puntazo!. Platos bonitos y cuidados en su presentación, y apoyacubiertos de sargadelos. La carta es muy apetecible, de esas cartas que cuesta decidirse. El servicio profesional. La vajilla principal con la que te encuentras nada más sentarte a la mesa está grabada con el símbolo de una morgana (hada de la mitología celta) rodeada por los tentáculos de un pulpo.

De aperitivo trajeron el pan con unos tubitos de ensayo con aceite; el pan podría ser mucho mejor. Después ya pedimos la cena: Brioche con cocido gallego (6,50€) en su interior, queso San Simón fundido por encima y al lado salsa de grelos; el cocido estaba flojillo de sabor, el queso y el brioche rico, pero es un plato que podría estar mucho más logrado; Croissant con atún Balfego (6€), es un croissant con un salsa verde mexicana, encima atún y encima un huevo frito de codorniz, te dicen que para comerlo le des la vuelta al huevo para que la yema empape el conjunto pero nuestra yema estaba dura y no goteaba nada, plato mejorable; Mejillones curry laksa (15€) los tenía que haber devuelto a la cocina, diminutos, de mala calidad y la salsa de curry tampoco estaba nada buena; Rape negro a la brasa (23€) sobre salsa de ají de gallina en su propio pil pil y salicornia, siento tener que decir que este plato tampoco convence porque el rape carece de sabor, y la pieza, aunque es muy generosa no tiene un aspecto apetecible, es un plato que no vale lo que cuesta; venía acompañado con un Arroz con coco (5€) que estaba ¡delicioso! fue lo más rico de la cena, es más, repetimos; para terminar pedimos una Filloa de rabo de vaca (21€), con salsa de curry verde y por encima emulsión de coco, no está mal este plato, pero el curry me pareció poco sabroso. De postre pedimos una Tarta de chocolate (9€) fluída que estaba ¡GALÁCTICA!, y además creo que la de queso es de las mejores de Madrid también. La cena con una copa de godello «Camiño das Estrelas» (4€).

En resumen: Me da mucha pena decir esto pero no me gustó este sitio. Creo que no dominan las fusiones, abusan mucho del coco, los currys no estás logrados, el producto no me pareció top, etc. y hay en Madrid otros sitios de fusión con galicia muy muy recomendables y -para mí- es inevitable comparar. El parking más cercano está en el mercado de San Antón. Además me resultó subido de precio, pagamos 45,75€ por persona y no se corresponde el precio con la comida.

Valoración

5.5/10     €€/€€€€

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