🥐Abrió a la vez que «Torreblanca», pero ésta última ya cerró. Es una pastelería que parece un museo-joyería, pastelería de diseño; todo meticulosamente expuesto en unas vistrinas de cristal, pero que no entra por los ojos. Las tartas y los postres tienen una terminación preciosa, eso sí, son carísimos y tampoco me parecieron extraordinarios. Más recomendables los postres en vaso que las tartas. También tiene bollería que resulta más asequible y está muy rica, y algún turrón, pastas, etc. La verdad es que a mi me decepcionó, porque dada su fama, esperaba encontrar algo más. Tengo otras pastelerías más preferidas que esta. El local es exclusivamente tienda, no dispone de espacio donde merendar o desayunar. Ortega y Gasset, 44.

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7/10

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