QUINCE: Restaurante con platos muy creativos y otros no tanto. Todos muy exquisitos.
El local es pequeño, apenas cabrán unas 20 personas, pero está muy aprovechado y muy bonito puesto con mesitas pegadas a la pared en plan barra para 2 personas con taburete en un tono verde muy bonito y algunas mesas también verdes. El plato grabado con logo y la servilleta de tela bordada con unas gafas. Todo muy cuidado y muy nuevo. La cocina totalmente abierta a la vista es pequeñita y sorprende que de ahí salgan platos tan ricos. La carta es de producto y va cambiando por días. Tiene una gran selección de vinos pero yo no lo llamaría vinoteca, aunque como sabéis no soy una experta en vinos.
Tuvimos un pequeño inconveniente porque al llegar no les funcionaba el aire y, a pesar de que habían puesto unos ventiladores, la verdad que no hacían nada y teníamos un calor terrible. Ya sé que son cosas que pasan y no se puede hacer nada pero quizás deberían haber avisado a sus reservas porque igual no hubiéramos ido. Se portaron bien y nos invitaron a algunas cosillas para pasar el trance.
De aperitivo traen el pan de «Fermento» que está delicioso impregnado con una mantequilla de tuétano y más mantequilla para untar; estos panes y las mantequillas me pierden, ¡qué ricura!
Pedimos Chipirón (9€) tal cual a la andaluza pero con una tempura casi más que rebozado, viene con una anchoa por encima y 2 gajitos de kumquat ¡delicioso! muy novedoso este plato; Vaca frisona (8€) es como un steak tartar con una base de pan brioche, no es más que un bocadito pero muy sabroso y bien aderezado ¡muy rico!; Salpicón de mariscos (32€) un poco pasado de precio, tenía mejillón, algún trozo de bogavante, cebolla roja, caballa ahumada, y un jugo muy fresquito con chardonnay, estaba bueno y también es un plato innovador que no se ve en las cartas normalmente, para mí tenía un ligero sabor a alguna hierba que no le va mucho; Carabinero a la brasa (28€) con caviar, pues eso… un carabinero muy fresco y bien de tamaño (de Pescaderías Coruñesas), con un poco de caviar por encima ¡estaba muy rico!; Short ribs (36€) unas costillas de ternera a baja temperatura y una salsa muy bien elaborada; Pichón en 2 tiempos (46€) precio desorbitado para un ave a pesar de que la elaboración sea lenta y pesada, está muy bueno, por un lado las patitas a baja temperatura durante 24 horas, la pechuga madurada en cámara hecha a la brasa, también viene el paté hecho con el hígado y el corazón, la salsa una demi-glace hecha con las carcasas del pichón y añadida pimienta fermentada y de acompañamiento un puré de zanahoria riquísimo y una «ensalada» de lentejas que no me convenció; este plato ya es un «déjà vu» de otros sitios y no me pareció tan innovador como lo demás.
De postre, Manzana (10€) dos tipos de manzana cortadida en trozos Fuji caramelizada con especias y ralladuras cítricas y Granny Smith tratada con mantequilla tostada acompañado con una nata con vermut y hierbabuena, un postre ¡delicioso!.
En resumen este restaurante lo he incluído en mis favoritos porque todo lo que pedimos estaba muy rico, aunque algunos precios me parecen un poco sobrepasados. Pagamos un ticket de 255€ sin descontar las invitaciones, lo que hace un total de 63,75€ por barba con 2 copas de «Louro» (10€/un) 1 copa de «Predilecto» (12€) y 1 copa de «Albamar Caino» (12€), mención especial a los precios del vino por copa que me parecen también caros. La cena sin vino habría salido en 211€. Barquillo, 42
Valoración
8/10 €€/€€€€
Vídeo resumen
Datos de Contacto
Tfno.: 914294794
Barquillo, 42 – 28004 Madrid
🕑 lunes y martes, cerrado
miércoles, 20:00–24:00
jueves, 13:30–16:00, 20:00–24:00
viernes y Sábado, 13:30–16:00, 20:00–2:00
domingo, cerrado