Venimos a esta taberna de reciente apertura en el parque de Berlín, aunque tienen otras dos en otras zonas de Madrid. La ubicación es muy muy agradable porque tiene una terraza enorme en el mismo parque y, a través de sus cristaleras, ves vegetación y nada de coches. Al interior ni entré, no puedo decir qué tal es de decoración, pero la terraza está muy mona puesta, con sillas ideales y el techo cubierto de brezo, además está acondicionada para verano e invierno.

Las mesas informales sin mantel, de azulejos y de madera, con servilleta de papel. El servicio estupendo, nos atendió un chico encantador y con un espíritu de amor a su trabajo alucinante, porque empezamos a cenar a las 23.30 y parecía que para él acababa de empezar su turno ¡fenomenal!.

La carta tiene las clásicas cosas de una taberna de siempre castiza, con sus callos, oreja, torreznos, mollejas, etc, pero luego introduce unos platos curiosos, elaborados y que nada tienen que ver con el taberneo, como una ensalada de sandía a la plancha, una berenjena con tabulé, y otras originalidades; Ah y su plato estrella que es el Bocata de calamares (10€) que ¡ojito! porque es buenísimo, pedimos dos. De L a J ofrecen un plato de puchero a 15€ incluyendo bebida+postre+café (lentejas de Madrid con patata y sobrasada, fabada asturiana, cocido madrileño, arroz caldoso).

La cena fue todo para compartir y esto es lo que pedimos: Pimientos de padrón (4,50€) estaban muy ricos y bien fritos; Ensaladilla gamba cristal (10€) un poco «melange» de patata muy deshecha, las he comido mejores; Cebolla tierna confitada (8€) oye un plato muy original y estaba buenísimo, es una cebolla parecida a la que ponen los americanos en las BBQ, crujiente y viene sobre una cama de pisto de tomates secos ¡tenéis que pedirlo, está riquísimo!; Panipuri relleno de tartar de salmón noruego (14,50€) plato de la gastronomía hindú, son unas bolitas -como si fueran buñuelos- pero no… porque la masa no es de buñuelo, parece más bien pan, relleno de salmón que ponía que era con salsa de cilantro y no sabía nada a cilantro (con lo que me gusta!…), ¡regulero!; Berenjena a la llama  (8€) con tabulé de trigo sarraceno y queso feta, es un plato con un guiño a marruecos, lo esperaba caliente y no me gustó que fuera frío o que se quedara frío…. ¡no fue lo mejor desde luego!. De postre una torrija pasiega (7€) con helado que estaba muy lograda. El pan de la cena también era rico, punto importante. Salimos a 29,50€ por barba, super ajustado el precio y eso que nos bebimos todas las cervezas del local porque solo en cervezas, de diferentes tamaños y marcas, nos bebimos 35€, bueno yo no que no bebo cerveza; quiero decir que no pedimos vino y fue como si hubieramos pedido. Se aparca fatal, pero si vienes a cenar aparca en el surtidor que hay en Concha Espina, siempre hay sitio y por la noche no debe haber problema de multa. Príncipe de Vergara, 210.

Valoración

Comida 6/10

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