No es la primera vez que vengo a merendar aquí, y siempre coincide con las fechas navideñas. Desde que cerraron Embassy las meriendas de todas las sras. del barrio de Salamanca se trasladaron aquí.

No es este el motivo por el que yo vengo, si no porque no hay muchos sitios para merendar saliéndote de VIPS y Cristina Oria.

Todo aquí es muy lujoso, vajillas, cuberterías, cristalerías pero el servicio fue absolutamente lamentable. Eramos cuatro y pedimos: 2 chocolates con churros, 1 café con leche con Scones y un bikini trufado. Pues bien cuando los demás estábamos a mitad de nuestra merienda, el bikini todavía no había aparecido por allí y, cuando ya habíamos terminado los demás, tampoco estaba todavía en la mesa. Lo reclamamos mil veces y siempre decían «lo están haciendo», como si fuera una paella que tarda media hora en hacerse… ¡increíble!. Por lo demás, tampoco la bollería es para lanzar cohetes ni los churros, pero todo está envuelto en ese halo de lujo bonito y por eso es por lo que cobran lo que cobran, no porque las meriendas sean de una calidad extraordinaria. El chocolate sí es bueno y el bikini también estaba bueno. Puedes leer más sobre otras experiencias aquí.

También tiene meriendas en el «Hotel Santo Mauro» que también he estado, en el «Unico Hotel» también he estado merendando y, desde hace poco, en el «Hotel Orfila», que es el próximo al que quiero ir.

He repetido aqui varias veces porque nos viene cómodo de zona, no tienes que buscar parking porque el conserje del hotel te guarda el coche a cambio de una propina y la cafetería es muy agradable pero le bajo 1 punto esta vez porque el servicio no es acorde con todo lo demás. Paseo de la Castellana, 22.

Valoración

8/10   €€€€/€€€€

¿Dónde está?

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