Cena en la terraza muy agradable porque, a pesar de estar en una calle muy ruidosa y con mucho tráfico, tiene una mampara que palía mucho los ruidos molestos. La terraza es muy grande porque hace esquina con la otra calle también, está montada con mucho gusto, bonitas sillas y mesas bien vestidas con mantel y servilleta de tela, lamparitas que le dan un toque muy agradable e íntimo. El local interiormente es muy agradable; tiene una grandísima barra en la zona principal con mesas altas, y aquí hay una carta diferente a la del restaurante muy apetecible para un aperitivo. En esta zona todo son mesas y taburetes altos pero muy formal, con mantel y servilleta de tela. Hacia la derecha al fondo hay mesas normales y también cuenta con un reservado que tiene acceso también directo desde la calle com para 12-15 personas.

El servicio magnífico, de los de antes, muy buena atención; además hubo un detalle que me gustó: nos llamaron unas horas antes de ir a cenar para decirnos que se había estropeado el aire acondicionado y ver qué queríamos hacer, si seguir adelante con la reserva, salir a la terraza o no ir… Era un día de muchísimo calor, pero dijimos que si podían ponernos en la terraza iríamos, y así fue.

En cuanto a la comida ofrece una carta toda ella muy muy apetecible de platos tradicionales con producto de mercado. Tengo que mencionar el riquísimo aperitivo a base de aceitunas gordal y unos panes (mini hogazas) elaborados por ellos que vienen impregnados de mantequilla por dentro ¡la locura!. Pedimos como entrantes a compartir: Ensaladilla rusa (15€) que estaba muy buena pero pelín pasada de sal; Tartar de tomate (17€) con espárragos verdes y lascas de queso curado, es un plato riquísimo, los tomates son de una variedad ácida pero están confitados/caramelizados y resultan deliciosos, los espárragos son casi imperceptibles; Mejillones bouchot (15€) con una bechamel deliciosa, estaban ¡siderales! y vienen acompañados con patatas fritas muy crujientes y muy bien hechas. Como platos principales: Entrecote de atún (32€) un pedazo tocho de atún a la parrila con salsa romesco, el atún magnífico pero la salsa era demasiado líquida y con poco sabor; Steak tartar (27€) viene acompañado de unas patatas soufflé (el capítulo patatas lo bordan); el steak muy logrado de punto y sabor pero las soufflé ligeramente saladas; Pimientos rellenos de merluza (18€) un plato ausente en la mayoría de cartas y ¡delicioso! viene acompañado de patatas también; Bonito encebollado (24€) un plato elaborado, muy bueno el bonito en temporada, con una salsa muy buena pero también pasado de sal; Merluza a la romana (25€) eran dos pedacitos con un aspecto magnífico, un rebozado perfecto, aunque luego era mejor el aspecto que el resultado de sabor final. Para acompañar pedimos unos Pimientos de Lodosa (5,50€) confitados que estaban ¡soberbios!.

De postre un Milhojas de crema (8€) que estaba rico y una copa de Leche merengada helada (8€) que tenía exceso de canela y a mí no me gustó mucho como postre.

En resumen: cenamos muy bien pero esta noche al cocinero se le fue la mano con la sal, y es preferible pecar de poco que de exceso. Cenamos con 2 botellas de vino «Gómez Cruzado» (50€) que lo quito del ticket final para dar el precio como siempre hago (mis precios son sin vino). El parking más cercano está en Almagro 5. Después de haber venido me he enterado que uno de los dueños es el padre de un «instaamigo» foodie; jajaja tendré que volver. Salimos a 56,80 por barba. Si quito el vino el ticket por persona fue de 46,94€. Zurbarán, 8.

Valoración

7.5/10

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