Vuelvo a conocer la propuesta gastro de este sitio en el que ya estuve en barra y me encantó. Podéis leer todo sobre los chefs y propietarios y sobre su versión más informal en la planta de abajo AQUÍ.

La planta de arriba tiene como diversos comedores, está separada en diferentes espacios; estuvimos en una mesa redonda pegada a una ventana. La decoración no destaca especialmente pero de lo que se trata es de ver si es igual de bueno que abajo, a mí me decepcionó un poco, o quizás debería decir que esperaba más. Hubo luces y sombras.

El servicio a cargo de la jefa de sala que me pareció un poco espesa en sus discursos, un poco demasiada charla. El resto de la cena el camarero muy bien.

La mesa perfectamente vestida con mantel y servilleta de tela.

El pan vuelvo a insitir que deberían cambiarlo, ya se lo dije cuando comí abajo, pero parece que no atienden las sugerencias.

Vamos con la cena; entrantes a compartir: Sopa de cebolla (17€) está deconstruída, es decir, en la base un pan de hojaldre (imperceptible), encima queso idiazabal rallado y trufa rallada y por encima vierten el caldo de sopa de cebolla, realmente me gusta más una sopa de cebolla tradicional, porque no se apreciaban los sabores; Fabes, faisana y trompetas de la muerte (9,50€/media ración), están buenas pero las esperaba tan ricas como las de abajo y no lo son tanto; Croquetas de jamón (2,75€/un.) que son igual de espectaculares que las de abajo; Seta de castaño (8,25€/media ración) elaboradas en un caldito, un plato sin más y con unas setas carentes de aroma y sabor; Tosta de gamba de Palamós (6,50€) es la misma que en la barra abajo, a mí me da un poco de grima esa gamba cruda pero está bueno el conjunto con la mantequilla rallada; Brioche de picaña madurada (6,50€) pedimos dos y el brioche es mejorable pero la carne magnifica, el sabor de esa picaña soberbio. Ahora vienen los platos principales: Chipirones de anzuelo (22€) elaborados con salsa de callos y mantequilla negra, me pareció que estaban correctos; Canelón de pularda, bechamel de trufa y jugo de caza (22€) lo más rico de los 2os, buena la bechamel, buena la pularda ¡muy rico!; Corvina a la brasa con bilbaína (29,50€) un precio desorbitado para una ración que creí que era media (hay medias raciones de muchas cosas) y resulta que era una ración entera, estaba buena pero muy escasa. Pasamos a los postres: Pan con chocolate (8€) es una crema de chocolate y mango, con unos picatostes de pan ¡riquísimo!; Flan, crème fraiche y chantilly (7,70€) un flan buenísimo, cremoso, ¡delicioso!. Pedimos bastante vino 1 botella de «Godeval Godello»  (29€) + 1 copa del mismo (4,90€) + 1 copa de «As de Mas» (5€). El ticket fue de 52,86€ por barba con vino y sin vino habría sido de 43€ por barba.

En resumen: esta zona gourmet me parece un poco ambiciosa, con ínfulas en los platos que no terminan de convencer, algunos no están logrados del todo, demasiadas luces y sombras, ¿porqué unos están ricos y otros no? mucha irregularidad. Me gustó más su proyecto informal de la planta de abajo en barra. Hermosilla, 7.

Tfno.: 616123421

Hermosilla, 7 – 28001 Madrid

🕑 lunes a jueves, 13:30–17:00, 20:30–23:30

     viernes y sábado, 13:30–17:30, 20:30–24:00

     domingo, 13:30–17:00, 20:30–23:30

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