Aprovechando un magnífico día soleado de noviembre en Madrid con buenisima temperatura, venimos a conocer esta azotea en Gran Vía. Está en lo alto de un hotel de 5* (hotel Montera), situado en un edificio precioso del año 1924, es decir un edificio de hace ya un siglo. La entrada es poco llamativa, un hall con una pequeña recepción y al fondo el ascensor que sube a otra recepción más importante, a las habitaciones y a la azotea que es un espectáculo. El ascensor es redondo, muy original (mira el video) porque es de cristal y todo el recorrido  vas viendo las paredes con graffiti. La azotea tiene unas vistas impresionantes desde todos los lados, te vas moviendo por la terraza y desde cada lado ves una zona de Madrid (Gran vía, hacia

AZCA y chamartín, y por el otro lado la zona sur donde aprecias hasta el Cerro de los Angeles). La terraza tiene una gran barra central donde elaboran una amplia carta de cocktails, y mesitas dispersas, unas altas junto a la barra y otras redondas pequeñitas bajas con separación de madera y cristal en cubículos independientes. La decoración de la terraza es preciosa, bonitas tapicerías, bien coordinado, sombrillas preciosas ¡muy llamativo!.  Nos sentamos en nuestra mesa de mármol sin mantel, todo muy cuidado y muy nuevo, pero una servilleta de papel, ¡ridícula!, un cuadradito como servilleta de cóctel.

El servicio fue lamentable, tardaron 40 minutos en traernos la comida, una pesadilla, y eso que no había tanta gente. Todas las mesas estaban ocupadas por extranjeros.

La carta es muy escueta, con platos más de picoteo que para una comida en toda regla y consta de 12 platos, todos ellos fríos, excepto el brioche de carrillera que es lo único caliente en carta. Pedimos: Steak tartar (26€), excesivo precio, la carne es de buena calidad pero está un poco seca, le falta que lo hubieran mezclado con una yema de huevo; Mini brioche de salmón ahumado y caviar (11€) estaba muy rico pero me parece caro para el tamaño que tiene; Tomate confitado con ventresca (16€) el tomate no era magnífico y la ventresca muy tiesa; Carpaccio de gambas (21€) estaba muy rico y con buen corte fino. De postre pedimos una tatin de manzana (8€) que no es una tarta fina, es de las de manzana gordas con los trozos de manzana gordos, no rodajas finas de manzana, a mí me gustó. Yo pedí una copa de Menade Rueda (8€). Salimos a 39€ por barba que me pareció caro para lo que comimos y para lo mal que nos atendieron.

En resumen es un sitio precioso pero que desde luego cobran con creces las vistas. En la terraza hay un olor a asado, brasas que proviene de la brasserie que tienen en la planta 9 que no es muy agradable. Me parece mal que abajo, en la entrada, cobren 10€ por persona si tienes una reserva hecha que luego te lo descuentan del ticket. Sí me parece bien que lo cobren si no tienes reserva y lo único que quieres es subir a cotillear porque se llenaría la terraza de gente pululando. El parking más cercano está justo cruzando Gran Vía en una calle enfrente. Montera, 47.

Valoración

7/10

Vídeo Resumen

¿Dónde está?

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