Este sitio de reciente apertura a finales de 2023 se le dio mucha publicidad en medios. Estamos cerca viendo una exposición y reservé aquí para comer. La carta es toda muy apetecible de la mano del chef Ignacio Martínez que elabora una cocina vasco-navarra. La carta de vinos tiene unas 6 referencias de blanco, otras tantas de espumosos, 20 Riojas clásicos, 20 Riberas del Duero también muy clásicos y alguna otra D.O. Local muy agradable con muy pocas mesas y todo cuidado, mantelería y servilleta de tela y tranquilo y silencioso. Lo único que no está nada cuidado es la bofetada terrible que te pega el ambientador que tienen nada más entrar, tanto que se te impregna en la nariz y la comida te sabe casi a ambientador; se lo comenté y espero que lo hayan solventado. Salvado este trance, nos sentamos y nos traen el aperitivo: un queso en aceite con unas regañás, ¡muy rico!; Después pedimos, para compartir unas Flores de alcachofa confitadas (19€/3 un.) que son un poco diferentes a todas porque las traen con unas perlas de miel de caña que hace el emplatado muy bonito y la mezcla muy lograda; después seguimos con unas Croquetas cremosas de jamón ibérico (16€/4 un.) son bastante grandes, con una lonchita fina de papada ibérica, la bechamel no es especialmente fluída pero de sabor estaban muy buenas; Zamburiñas en salsa vizcaína (5€/un.), no se sabe si son realmente zamburiñas o no, porque están muy escondidas en la salsa, lo que sí hay que resaltar es que son originales, quiero decir no congeladas colocadas en una concha cualquiera, estaban buenas pero esa salsa ligeramente picante y con un fondo muy fuerte. Después de los 3 entrantes a compartir vamos con los platos principales: Arroz ignacio (25€/ración) con papada ibérica y gambón, no nos gustó, estaba ligeramente pasado y el fondo no tenía un sabor magnífico; Solomillo de vaca con foie (34€), es una pieza muy generosa de carne, aunque el precio también es generoso; para mi gusto un puntito pasada respecto a lo que pedí y la salsa se había quedado fría en la espera, a pesar de todo es un buen plato, el foie también es de gran calidad; Merluza de pincho a la donostiarra (30€), no es la mejor calidad de merluza que he comido y estaba ligeramente seca. De postre pedimos lo que pensamos que sería su especialidad dado el nombre del postre y del restaurante: Pañuelo de queso a la antigua (9€) con helado de dulce de leche, el pañuelo no me gustó especialmente, es un postre un poco trasnochado, una especie de crêpe pero dura rellena de queso, el helado muy bueno; también pedimos Pañuelo de chocolate (9€) con helado de chocolate, igual sensación que el otro. No pedimos vino, y salimos a 58€ por barba, éramos tres. El parking más cercano está en la calle Montalbán o en Alfonso XII se aparca bien a la hora de comer. Valenzuela 10.

6.5/10     €€/€€€€

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