“Per se” se encuentra ubicado en lo que fue el local de Arce hasta hace escasamente 1 mes. El local es muy bonito, madera, hierro negro, cerámica de historia de tierra, tranquilo, luminoso, acogedor. Tiene una media planta donde nos sentaron y donde hay mesas redondas. La mesa perfectamente vestida con mantel y servilleta de metro de las que me gustan. El servicio muy profesional nos atendió de maravilla sin escapárseles ningún detalle.

El chef Andrés Madrigal estuvo en “Balzac”, posteriormente llegó a tener una estrella en “Alboroque” y, tras su larga estancia en Sudamérica y dedicado a las asesorías, se establece finalmente en Madrid con este proyecto propio tan talentoso.

Este restaurante con alma de bistro tiene una carta muy apetecible y un menú degustación por 80€. Podemos definir su cocina como de autor con guiños Asiáticos y latinoamericanos.

Os cuento lo que comí: de aperitivo te traen un Hummus de chorizo ¡delicioso! y también un cuenquito con una Crema de lentejas con brandada de bacalao ¡qué cosa más rica!, un aperitivo realmente abundante. Tras esto pedimos unos entrantes a compartir que pueden ser en media ración algunos: Ensaladilla no rusa con mejillones escabechados (19€) me pareció buenísima, me gustan las innovaciones en ensaladilla, que cada vez son más y más exóticas; Saam de alita de pollo, curry rojo y mostaza (4€/un.), es pollo campero deshuesado y braseado, las salsitas que lo acompañan un lujo de ricas, un plato tontorrón pero logradísimo; Gyoza mar y montaña (8€/un.) son de langostino y verduras al vapor, coronadas por katsuobushi (son esas láminas de atún que parecen vivas) y sobre un suquet thai soberbio, bañadas por un puré de zanahoria que complementa el conjunto y lo hace magnífico el plato; A continuación ya pedimos los platos principales que fueron: Steak Tartar (30€) con toda la ceremonia de preparación en mesa, una mesa súper completa (creo que la más completa que he visto) con todo tipo de aderezos, prueba del punto picante y todo lujo de detalles, pero lo más importante es que estaba soberbio y acompañado de patatas soufflé (incluidas en el precio) que me rechiflan y ya no las tienen en casi ninguna parte. Me chocó que le echan Ketchup al steak tartar y es la técnica francesa, el kétchup no aporta sabor pero sube y potencia el sabor de la carne. También le añaden un aceite riquísimo que ha ganado premio de mejores aceites del mundo variedad picual “Nobleza del sur”. También como plato principal Albóndigas de pularda (32€) en pepitoria, foie gras de pato, cous cous de coliflor y cebollino rizado, quizás esto es lo que menos me gustó porque no se aprecian todos esos sabores de esos ingredientes tan ricos que incluye el plato, ni foie gras ni coliflor; la salsa es mejorable pero estaban tiernas las albóndigas, ración muy abundante con 8 albóndigas. De postre  Tatin de manzana (12€) con haba tonka (muy de moda esta haba) con helado de vainilla bastante escasito; la tarta una presentación muy bonita como en flor, pero me hubiera gustado más dulce, resulta un poco ácida. Comimos con una copa de Godello “Joaquín Rebolledo» (6€) que me pareció magnífico y con una temperatura perfecta. El ticket fue de 61€ por barba.

RESUMEN: yo creo que va a ser un sitio que dé que hablar, en el que se come muy bien, el servicio, la forma de hacer y presentar es de lujo; por poner un pero sería que el pan es un bien escaso jajajaja; traen al principio un plato con 3 rodajas y, cuando pides más, entonces te traen tu platito de pan con tu rodaja. No hay abundancia de pan en una cesta con lo que a mi me gusta el pan. Además nos lo cobraron 2 veces cuando volvimos a pedirlo, pero al verlo en el ticket nos lo devolvieron. Yo lo he incluido ya en mis #favoritosalioli porque me gustó mucho. Es muy cómodo porque el parking del mercado de San Antón está pegado. Augusto Figueroa, 32.

8/10                          post en IG

¿Dónde está?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *