Vengo a cenar a GAUDIUM por recomendación de un foodie aunque después de terminar la cena, pensé que él habría ido a hacer una colaboración porque no coincido mucho con su opinión.
Empezaré hablando del local: no me gustó, no es acogedor, las paredes pintadas en naranja, el mobiliario feo, local antiguo, casposillo. Y además, nada más entrar te invade un olor a ambientador que te penetra en lo más profundo y te cuesta quitártelo de las papilas olfativas; ya he comentado en otras ocasiones que este es uno de los aspectos a tener muy en cuenta en un local en el que se sirve comida porque todo se impregna de ese olor.
Igual que he comentado siempre que el personal del servicio debe ser «presentable» en su aspecto, que esté cuidado, higiénico, y siendo muy sincera, no era el caso del camarero que nos atendió, incluso te cuesta entenderle en su forma de hablar. La mesa con mantel y servilleta de tela, aunque muy básica en cuestión vajilla, cristalería, etc. Todo esto que comento es una verdadera pena (al menos para mí que me gusta que el entorno acompañe a la comida) porque en el aspecto gastronómico es bastante aceptable. El tipo de cocina de autor con toques sefardíes, sí platos ancestrales traídos a la actualidad ¿y por qué esta cocina tan especial? pues porque en casa del chef, Juan Carlos Peñas, eran los platos que él siempre ha visto elaborar a su madre, abuela….
Juan Carlos es encantador y muy muy amable. Resulta que no tenían justamente 2 de las especialidades que pedimos (croquetas y pulpo) y él fue tan inmensamente amable que, al terminar de cenar, nos trajo unas láminas de pulpo que tenía «sobrantes» pero que no le daban para completar y vender una ración, pero quiso que lo probáramos y nos trajo esto ¡riquísimo!, luego os comento más en detalle.
De Aperitivo trajeron un cuenquito con Morteruelo que estaba rico; Y como entrante a compartir Brandada de bacalao (15.50€) que es como una mousse (por si no lo sabéis), gran ración, resulta hasta un poco pesado, estaba buenísimo pero es una pena que no lo atempere un poco antes de servir porque tan frío le resta sabor al plato.
Como platos principales pedimos Solomillo de cerdo (25€), viene la pieza entera del solomillo sobre una salsa cremosa de azafrán, cacao, mantequilla y almendras; la salsa muy buena y el solomillo para mí estaría mejor emplatado si estuviera cortado en rodajas gorditas, en vez de servir el mostrenco de carne entero, y un punto menos de cocción; Rabo de toro (25€), con salsa de uvas, estaba muy buena también esta salsa pero las uvas un poco escasas, se acaban con los 3 primeros bocados, y el rabo era muy rico, pero no era de los super tiernos que se deshacen. Cuando terminamos de cenar es cuando, de pronto apareció por ahí Juan Carlos con un platito del famoso Pulpo a feira ¡Soberbio!, este pulpo lo asa en el horno, y lo congela para poder hacer esas láminas tan finas como carpaccio, terminado con un buen aceite y pimentón ¡fantástico!, una versión a su manera del pulpo de toda la vida al que estamos acostumbrados. No pedimos postre.
El ticket final fue de 72.50€ con una copa de vino (3.50€) lo que hace un precio de 36€ por barba. Creo que los precios son muy amables y buena RCP. El parking más cercano está en Santa Engracia. Santa Feliciana, 14
Valoración
6,5/10 cocina €€/€€€€
4/10 local
5/10 servicio
Video Resumen
Datos de Contacto
Tfno.: 915943037
Sta. Feliciana, 14 – 28010 Madrid
lunes a miercoles, 13:30–17:00
jueves a sábado, 13:30–17:00, 20:30–24:00
domingo, cerrado