Hace tiempo que quería venir pero no me acompañaban. Al final con mi mejor compañera lo logré. Cena entre semana para dos. Local muy grande con 2 plantas. Abajo es un concepto informal con mesas altas y barra donde poder también tomar algo; este espacio muy apetecible para un aperitivo o un afterwork porque también preparan cocktails. El ruido aquí abajo es infernal añadido a la música. También dan desayunos especiales. Cuentan con otro local en Brooklyn adonde van y vienen a menudo; de hecho el chef se iba en unos días para allá.

La planta de arriba es algo más formal y más tranquila y es donde estuvimos. Local muy oscuro. Llama inn es un restaurante peruano con fusiones argentinas y asiáticas, chinas y españolas, un poco de todo, mezclas y sabores estridentes que funcionan muy bien. La mesa informal sin mantel pero con servilleta de tela. El servicio fue estupendo, muy organizados los tiempos de los platos y ellos encantadores; al terminar la cena nos enseñaron las cocinas y nos contaron un poco de la vida de Llama Inn y de su chef. La carta es muy escueta, con unos entrantes y después 5 platos fríos y 4 calientes más 2 especialidades. También cuenta con un menú «Trust the chef» al precio de 60€ para mesa completa.

De aperitivo traen unas palomitas con togarashi que estaban muy ricas y me parece súper original (harta ya de las vulgares aceitunas). Para compartir: Vieira (9€/un.) preparada de forma especial con chili oil chino-peruano-menorquín, gambas y sobrasada ¡estaban ricas pero no fue lo mejor, demasiado aceitosas; Ceviche de atún  (23€)  con mango, espinacas y hierbabuena ¡nivel Dios!, super fresquito con una salsa deliciosa para mojar y remojar con el pan que tienen que son unas especie de crepes del que pedimos otra ración (4€/2 crepes); Ceviche calamares fritos (20€) con yuca y una salsa a base de leche de tigre , mucha lima y togarashi, muy cítrico pero delicioso y equilibrado con el crujiente del calamar que le da el punch estupendo, es una  fusión perú-madrid por los calamares fritos tan nuestros; Yakimeshi (27€) de gambones, sisho, dashi, soja y huevo; es un arroz con todas estas cosas y me parece que está un poco pasado de precio, el arroz queda un poco blandengue, pero el sabor con todas las mezclas convence. De postre pedimos Crema de lúcuma (9€) que es una cosa extraña; a la vista es una especie de mantequilla super espesa, color amarillento, elaborada con lúcuma, fruta originaria únicamente de Ecuador, Perú y Chile, viene con aceite y sal que hace el match perfecto, está muy buena y es interesante probar sabores nuevos que no se parecen a ningún otro; en este caso podríamos decir que tiene un ligero recordatorio al sabor de la galleta.

RESUMEN: Me gustaron mucho las fusiones y los ingredientes utilizados en sus platos, no tanto el local, incómodo y ruidoso. Cenamos sólo con una copa de vino ‘Castro Valtuille’ (7€), un godello de Castilla-León ¡no sabía que hubiera esa uva allí! pero no es de extrañar porque soy inexperta total en vinos. Salimos a 57€ por barba, un poquito subido de precio, creo que 50€ hubiera sido más apropiado. Prim, 2.

7.5/10           €€/€€€€            Post en IG

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