Venimos en coche a una boda y cenamos aquí esta noche. Es un sitio muy bonito con parking propio al aire libre lo cual es muy cómodo. Cuenta con una zona interior enorme, muy bonita y una inmensa terraza súper agradable y con bonita decoración; las mesas de azulejo son preciosas y las sillas también y muy cómodas y las lámparas. El servicio fue lamentable y eso que lo tenían muy fácil porque solo había otra mesa ocupada; estaban en un rincón en grupito de charla y jamás miraban ni venían a ver si hacía falta algo.

Se suponía que traían de aperitivo unas aceitunas pero en realidad no las trajeron y nos dimos cuenta al ver el ticket que reclamamos que nos lo quitaran porque nunca llegaron las aceitunas. Pedimos de cena: Dados de corvina frita (18€) con un toque de lima y mayonesa de cilantro, que estaban bien de fritura pero yo diría que era «bienmesabe» porque estaba el pescado ligeramente aderezado, abundante la ración; Tortillita de gambas cristal (3€/un.) rica, demasiado refritos los bordes. Esto fueron entrantes y de platos principales pedimos: Steak tartar (18€) que viene emplatado con la yema encima para que lo mezcle cada uno y viene ya aderezado sin posibilidad de pedir punto de picante, estaba mediocre, una carne con poquísimo o nulo sabor y eso que pone en la carta que es solomillo de vaca gallega madurada ¡nada más lejos!; Ribeye de vaca argentina (24€) Black angus (330 grs.), una carne que no vale nada, el punto era correcto pero el sabor es completamente ahumado. De postre Milhojas de nata avainillada (6,50€) que estaba rico. Av. de Fuentebravía, 30 (El Puerto de Santa María)

6/10           €/€€€€           

¿Dónde está?

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