Joël Robuchon (ya fallecido) fue un cocinero francés de fama reconocida internacionalmente. Fue el muy famoso cocinero del restaurante «Jamin» en París. fue el chef con más estrellas michelín del mundo y tuvo y tiene restaurantes por el mundo entero y el de Madrid es otra franquicia más.

Tenía ganas de conocerlo desde que inauguraron, más que nada por ver cómo ha quedado Embassy tras la reforma total. En principio reservé en la terraza pero me pareció un poco ruidosa y, además, no te dejan entrar -digamos a la zona donde hay gente- si no tienes reserva dentro (absurdo) con lo cual, como yo quería ver el interior, dije que me cambiaran de mesa dentro y, curiosamente, un viernes por la noche había mesas libres, ¡mala señal!. Total que entramos dentro. A la entrada está la zona de barra con mesas y taburetes altos que ocupa una superficie enorme. Aquí puedes tomar copas y cocktails. Después subes unos poquitos escalones y llegas a la zona donde se sirven las meriendas y dónde tienen un mostrador con la bollería y pastelería que puedes pedir de merienda y que elaboran ellos en su obrador. De este salón que, para mi gusto es el más bonito en interiorismo, se accede a «l’ambassade» que es el restaurante a la carta con una carta de picoteo (mas ajustada de precios) y también con platos importantes (más elevada de precio lógicamente). Aquí es donde cenamos. En este espacio puedes comer a cualquier hora. Además, volviendo a la entrada, desde aquí bajando 2 escalones se encuentra «Speakeasy» muy escondido y discreto tras unas cortinas; esta es zona de copas nocturna hasta las 02.00am, tiene una decoración más oscura en tonos rojizos y mucho terciopelo, estilo discoteca de los 80. En la planta alta (con acceso con ascensor) se ubica «l’atelier» que es el restaurante más de lujo con un menú degustación únicamente, a un precio de 140€. L’atelier no pude verlo porque no dejan entrar mientras están con el servicio en marcha. El resto de los espacios son preciosos, es una transformación total que te hace olvidarte de lo que fue Embassy, no ubicaba ya los mostradores ni la zona de meriendas. El interiorismo precioso y la terraza también con unas sillas y unas sombrillas muy bonitas, aunque ligeramente ruidosa la encontrarse en el Paseo de la Castellana. La mesa de mármol sin mantel pero magnifica servilleta de tela.

Os cuento lo que cenamos que fue todo a base de entrantes a compartir sin pedir ningún plato principal (sus precios van de 24 a 36€). De aperitivo traen el pan con una mantequilla deliciosa. El pan no vale nada, y es de extrañar ya que dicen que lo elaboran ellos. A mí me parecieron esos panes de antes del mundo masa madre, que los tienen congelados y los terminan de hornear en el momento. Estaba caliente y al segundo se quedó duro. Una pena los sitios que no cuidan el pan que para mi  es su carta de presentación. A continuación pedimos Foie mi cuit (32€) con emulsión de tempranillo y membrillo, no nos gustó, con los foies tan magníficos que hay (sobre todo en Francia) este bloc no nos convenció, además no se aprecia en absoluto el sabor del membrillo que parece como que es la originalidad del plato y tiene un precio desorbitado; Corneto de Steak Tartar (14€), esto sí estaba rico y original metido en el cono de helado, pero tuvimos que pedir 2 raciones porque vienen 2 en cada una; Buñuelos de bacalao (14€/ración) aunque nosotros pedimos solo 3 para probarlos (3,30€) estaban ricos pero eran diminutos; Sandwich de carrillera (24€) con queso comté, estaba bastante flojo, la carrillera no estaba magnífica y le faltaba salsa; Bocadillo de calamares con mayonesa de cebollino (18€) es un pan tipo perrito de brioche con los calamares que estaba muy bueno. Ahora ya pedimos los postres: Tarta Tatin (10€) es una tatin muy especial, más bien es un pastel alargado de manzana; ¡estaba buenísimo!; Tiramisú (11€) también muy rico; Tarta de limón (8€) muy parecido a los clásicos pastelitos que vendía embassy, ¡deliciosa!. Pedimos unas financier para acompañar el café y nos pusieron una bolsita con muchas para el desayuno del día siguiente y no nos las cobraron (un detallazo). Pagamos por cabeza 53€ con una copa de vino godello (6€)

En resumen: es una franquicia al fin y al cabo y no se come acorde a los precios. Lo mejor son los postres y la bollería, aunque yo no probé los platos principales. Cuenta con varios aparcacoches. Paseo de la Castellana, 12.

Valoración

7/10    €€/€€€€

Vídeo resumen

¿Dónde está?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *