Venimos a cenar a este japonés que, de momento, es bastante desconocido. El local es muy bonito de líneas limpias todo en madera. Arriba tiene a la entrada unas poquitas mesas y al fondo la barra donde estuvimos y donde recomiendo siempre reservar ya que la experiencia es infinítamente más completa. En el piso de abajo ofrecen el menú degustación (omasake=elección del chef en japones) consiste en 16 pases, tres entrantes, dos de ellos calientes, seguido de una selección espectacular de nigiris, para terminar con un clásico temaki japonés, un plato caliente y por último con un postre. Todo ello al precio de 80€. Este espacio no bajé a verlo.

La barra impecable, el plato, los palillos, todo con esa sensación de higiene y minimalismo. Los 2 chicos que están al otro lado de la barra son muy cracks porque llevan muy bien los ritmos de los platos a pesar de tener que hacer todo desde cero (cortar, salsear, emplatar, etc.).   Fue muy bueno el servicio, la barra estaba llena (hay 7 puestos) y abajo yo creo que también estaban sirviendo algún menú degustación. Os cuento de nuestra cena: De aperitivo nos trajeron un cuenco con pepino en ensalada; no me gusta el pepino y esto estaba delicioso ¡muy cítrico! la salsa para bebérsela.

La carta es extensísima, así que es preferible que la mires en casa antes de venir, porque te va a resultar complicado decidirte.

Por fin logramos nosotros decidirnos y pedimos:  Usuzukuri de Salmón y ají amarillo (18€) ¡magnífico! esos cortes tan perfectos y un pescado de gran calidad lo hacen todo; Gyozas de morcilla con pera (5€/un.), pedimos dos, para mí un bocado exquisito, aunque he leído por ahí que no gusta, a mí me pareció diferente, original y es el que más fama tiene, lo sirven con lascas de atún por encima de esas que parece que están vivas porque se mueven; Ostra Guiyardeau, ponzu e Ikura (5€) muy fresca y con precioso emplatado; Después pedimos una serie grande de Nigiris que os enumero aquí: De gamba roja y pimiento de padrón (15€/3 un.) una combinación que funciona muy bien y primera vez un nigiri con padrón ¡muy rico!; Atún ahumado al carbón (15€/un.), lo ahúman delante de tí, también bueno; Vieira con aceite de yuzu (9€/2 un.) una vieira grande y fresca hacen un buen total; Foie caramelizado con salsa de anguila (14€/2 un.) ¡es un must! nos dijeron que era el más solicitado; lo montan en mesa y lo queman con el soplete también delante de tí (esta es la ventaja de estar en la barra), la experiencia es más directa; después repetimos y pedimos otros 3 más (21€/3 un.), es una barbaridad 7€ por un nigiri la verdad, pero ya sabíamos a lo que veníamos y -por lo menos- está delicioso; Calamar tostado con chips de ajo (4€/un.) por decir algo, este fue el más flojo, pero las lascas de ajo le dan un toque especial; Salmón, mayonesa picante y lima (4€/un.) también lo flambean en mesa y está delicioso; Lubina, sisho y lima (12€/2 un.) también bueno. Para terminar pedimos un Tataki de atún toro (26€) es un plato muy generoso, con unos cortes fantásticos y una salsa ¡Nivel Dios! que dan ganas de bebérsela directamente del cuenco, es un plato muy redondo. No pedimos nada de postre, ni vino. El ticket fue de 51€ por barba, caro pero mereció la pena. Padilla, 5.

Valoración

8/10     €€/€€€€

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